
Esta VI versión del seminario de derechos humanos se realizó en el contexto de la conmemoración de los 50 años del golpe de estado ocurrido en Chile el 11 de septiembre de 1973.
El pasado lunes 11 de septiembre de 2023 conmemoramos medio siglo desde un golpe de Estado extremadamente violento que terminó con una de las democracias más sólidas de América Latina, rompiendo la tradición de las fuerzas armadas de no intervenir en la política.
La conspiración civil y militar para derrocar al presidente elegido democráticamente, Salvador Allende, respaldada por las acciones de la CIA para desestabilizar el país, culminó en un sangriento golpe de Estado, y abrió paso a una dictadura implacable que perduró durante 17 años, encabezada por el general Augusto Pinochet.
Este se unió a la conspiración apenas dos días antes del golpe, habiendo asumido recientemente el cargo de comandante en jefe del ejército, y contaba con el apoyo de Allende.
A lo largo de casi 17 años, Augusto Pinochet consolidó de manera absoluta el poder político y militar, siendo responsable de todos los crímenes de lesa humanidad cometidos en este período, tanto por las fuerzas armadas como por organismos de civiles.
Se estima que más de 2.000 personas perdieron la vida como resultado de torturas, ejecuciones y otras formas de violencia, mientras que aproximadamente 1.500 personas fueron víctimas de desapariciones forzadas.
Cerca de 200.000 ciudadanos chilenos se vieron obligados a exiliarse.
En los primeros meses posteriores al golpe de Estado, miles de hombres y mujeres fueron detenidos y excluidos en centros de detención masiva en todo el país, incluyendo el Estadio Nacional en Santiago.
Según registros oficiales, se identificaron alrededor de 1.200 centros clandestinos de detención y tortura en todo Chile, donde más de 40.000 personas sufrieron torturas.
Durante este período, se suprimieron las libertades políticas y civiles, se prohibieron los partidos políticos y sindicatos, y se impuso un estado de sitio y toque de queda estricto. Los medios de comunicación de oposición fueron sometidos a censura o prohibición, la disidencia fue castigada con severidad, y los libros y publicaciones considerados de izquierda o subversivos fueron destruidos.
Cientos de funcionarios gubernamentales, líderes políticos y activistas de izquierda locales fueron trasladados a la remota Isla Dawson, ubicada en el estrecho de Magallanes, donde fueron sometidos a trabajos forzados y atroces actos de tortura.
Aunque Pinochet enfrentó imputaciones relacionadas con crímenes contra los derechos humanos, muriendo finalmente en el 2006, sin haber recibido la más mínima condena por las atrocidades cometidas durante su gobierno.
En la actualidad, alrededor de 270 oficiales militares y agentes cumplen condenas por delitos contra los derechos humanos.
