El despertar de los sentidos

El despertar de los sentidos

No quiero normalidad, porque de esa ya tuvimos suficiente. Y sabemos que sabor tiene y a que huele. Ya paso el tiempo de dormir en la noche más larga y oscura Tenemos que abrir los ojos en honor de quienes se los cerraron de pronto. No quiero normalidad porque es lo mismo que estar muerto […] Leer más

No quiero normalidad, porque de esa ya tuvimos suficiente.
Y sabemos que sabor tiene y a que huele.
Ya paso el tiempo de dormir en la noche más larga y oscura
Tenemos que abrir los ojos en honor de quienes se los cerraron de
pronto.
No quiero normalidad porque es lo mismo que estar muerto en vida
Porque la mayor violencia es que un adoquín, un semáforo, una
vitrina valga más que una vida.
Es más violenta la pobreza y la desidia del poder petrificado
que humilla, encierra, mutila, desnuda a su gente por pedir dignidad.
No quiero normalidad porque eso sería renunciar a la vida
A cambio de una condena perpetua con olor a endeudamiento
a drogas, angustia, créditos tras créditos, a pensiones de miseria.
Si, la normalidad significa morir poco a poco, la muerte de la
esperanza.
No quiero normalidad porque significa perder lo último que nos queda
La rabia, el último grito desesperado de esa mezquina libertad
Que no es la libertad de los precios, mercados, ni transacciones
bursátiles
Sino aquel último bastión de resistencia que separa a los libres de los
oprimidos.

Hugo Norris Gahona

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