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	<title>Literario archivos - Derechos Humanxs</title>
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	<title>Literario archivos - Derechos Humanxs</title>
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		<title>Los hijos y las hijas heredaron lo que no pudimos derrotar</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 12:47:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Me duele la cabeza de tanto recordar, hoy a mis cuarenta mi cuerpo es mi pesar. Y me escondí comiendo, para no ser “linda niña” ¡Que lindos ojitos! Lindos como el mar. Me escondí de todo, hasta del mar. Para ahogar mis penas, ahogar mi pesar. Eras tan bonita, dulce y suave como el mar. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Me duele la cabeza de tanto recordar,<br />
hoy a mis cuarenta mi cuerpo es mi pesar.<br />
Y me escondí comiendo, para no ser “linda niña”<br />
¡Que lindos ojitos! Lindos como el mar.<br />
Me escondí de todo, hasta del mar.<br />
Para ahogar mis penas, ahogar mi pesar.<br />
Eras tan bonita, dulce y suave como el mar.<br />
¿Dónde estás ahora? ¿Vieja y gorda, dónde estás?</p>
<p>Y vino la marea con su pesar.<br />
La trajo mi padre, el agente especial… con su cajita,<br />
con su cajita de metal.<br />
A mis nueve años, ahí estabas con tu cajita,<br />
con tu cajita de metal.<br />
Para silenciarme, silenciar mi pesar.<br />
Tengo sueño, no sé. ¿Dónde estás mamá?<br />
Papá, papá. ¿Dónde estás mamá?<br />
¿Eres tú?, tú papá, ¡No!&#8230; ¿Qué es esto?<br />
Ah, ya lo sé… la perrita en el lodazal.</p>
<p>Me inyectaste dos o tres dosis,<br />
ya no me acuerdo, ya…<br />
Querías silenciarme, callarme para no gritar,<br />
gritar pidiendo a mi madre,<br />
esa que tú entregaste minutos atrás.</p>
<p>Si tú mismo lo acordaste con el comandante.<br />
Para demostrar tu honor, para mantener tu lealtad,<br />
por Dios, la patria y la bandera<br />
“si tengo que entregarte… lo vuelvo a hacer no más”.<br />
Y lo planearon con detalle para que no pudiera olvidar.<br />
El día de mi cumpleaños,<br />
el 22 de ese mes y ese año<br />
fatal para mí y otros tantos… fatal, fatal.</p>
<p>Me empujaste… con aquel vaivén<br />
que conocí cuando me casé.<br />
Me empujan, ¿Quién es? Tengo sueño<br />
¿Papá, papá? ¿Dónde estás mamá?,<br />
tengo sueño, no puedo despertar.</p>
<p>Tío Mario Veterinario, solíamos cantar.<br />
Llegaste también esa noche… eras mi padrino,<br />
el hermano de mi mamá,<br />
para pedir asilo al insigne agente especial.</p>
<p>Tengo sueño, no puedo despertar.<br />
¿Por qué me sujetas y no me dejas volar?<br />
Los tres en el vaivén… que tarde reconocí,<br />
el vaivén del lodazal.<br />
Tío Mario veterinario, solíamos cantar,<br />
por qué me sujetas, dime ya.</p>
<p>Tengo sueño no puedo despertar<br />
¿Papá eres tú? ¿Eres tú papá? ¿Qué es esto?<br />
Ah sí, lo sé… la perrita en el lodazal.</p>
<p>El vaivén, ese… me miré y vi,<br />
las piernitas rojas… de la perrita en el lodazal.</p>
<p>¡Qué linda la niña! ¡Qué lindo sus ojitos!<br />
Lindos como el mar. Calla, calla, no grites.<br />
No grites ya. “Ella ya viene”,<br />
dijiste “fue a comprar no más”. Calla, calla…<br />
no grites, perrita del lodazal.</p>
<p>Tengo sueño, tengo sueño, no puedo despertar.<br />
Abro los ojos, mis ojos, mis ojos lindos como el mar.<br />
Eres tú, si tú, papá, me duele, déjame ya…<br />
hundiéndome en el lodazal.<br />
Me tomaron en brazos y me llevaron a otro lugar.<br />
No era mi casa, ni mi cama, ni mi lugar…<br />
me amarraron a la cama,<br />
me dieron algo y me dormí al final.<br />
Dormí el sueño funesto, cubierta por el lodazal.</p>
<p>Sí claro, ese era mi lugar.<br />
¿Dónde está ella? ¿Dónde estás mamá?<br />
Te llevaron los milicos,<br />
te entregó mi padre del Ancla 2 era, no más.</p>
<p>Sé lo que estás viviendo, lo mismo que yo no más.<br />
Dime, dime ¿Dónde está mamás?<br />
Si vuelves mamita, si es que vuelves…<br />
vuelves en el lodazal. ¿Dónde está ella?<br />
¿Dónde estás mamá?</p>
<p>Tengo sueño, no puedo despertar.<br />
Dormí un día, dos días o más.<br />
Tengo sueño, quiero… pero no puedo despertar.<br />
Abro mis ojos, ya no son lindos como el mar.<br />
Él no está, ¡Qué bueno! ¿Hay alguien ahí?<br />
¿Quién es? ¿Quién está?<br />
Alguien vela mi sueño, remordimiento quizá.</p>
<p>Escucho su voz marchita, la voz marchita de mi mamá.<br />
La dejaron viva y en libertad<br />
porque le dieron “trato especial”<br />
Por ser esposa de un funcionario tan,<br />
tan insigne y tan leal.<br />
¡Mamita, mamita ahí estás!</p>
<p>Suéltenme las amarras que quiero navegar,<br />
caminaremos juntas, juntitas en el lodazal,<br />
nos arrastraremos errantes, cojas en el mar,<br />
¡qué bueno ahora podemos navegar,<br />
navegar solitas, él, él no está!</p>
<p>Está matando comunistas, en eso está.<br />
Por Dios, la patria y la bandera, puro honor no más.</p>
<p>Valiente soldado de mi patria,<br />
que hasta a la madre y la hija, fue a entregar,<br />
porque se lo ordenó el comandante,<br />
el insigne capitán ¡Qué hombre! ¡Qué valiente soldado!&#8230; fuiste de la patria el sostén.<br />
Sujetaste mi cuerpo infantil, sometiéndome infame y vil. Y entregaste su cuerpo también,<br />
el cuerpo de tu casta esposa al redil…<br />
al redil de perros hambrientos,<br />
hambrientos de hambre, de sed vil.</p>
<p>Por Dios, la patria y la bandera,<br />
“si me piden te entrego a ti también”<br />
¡Oh! valiente padre, valiente soldado,<br />
fuiste de Chile el sostén. ¡Qué valiente soldado!<br />
marcado por la orden de su Capitán.<br />
El honor o la muerte te preguntaron…<br />
“El honor por supuesto mi Capitán”.</p>
<p>Aplastar la semilla comunista, aplacar a la activista,<br />
mi madre, de ella se encargan los perros,<br />
los perros de la infantería de marina.</p>
<p>De mí, de la semilla comunista,<br />
se encargó mi padre,<br />
transformándome en mujer por su asquerosa lealtad.<br />
“Por Dios, la patria y la bandera”.</p>
<p>Vuestros nombres valientes soldados, que habéis sido de Chile el sostén, nuestros pechos los llevan grabados, lo sabrán nuestros hijos también.</p>
<p style="text-align: right;">Vittoria è Natto</p>
<p style="text-align: right;">Del libro LA HIJA DE UN TORTURADOR</p>
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		<title>El despertar de los sentidos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[derechos]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 12:42:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>No quiero normalidad, porque de esa ya tuvimos suficiente. Y sabemos que sabor tiene y a que huele. Ya paso el tiempo de dormir en la noche más larga y oscura Tenemos que abrir los ojos en honor de quienes se los cerraron de pronto. No quiero normalidad porque es lo mismo que estar muerto [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No quiero normalidad, porque de esa ya tuvimos suficiente.<br />
Y sabemos que sabor tiene y a que huele.<br />
Ya paso el tiempo de dormir en la noche más larga y oscura<br />
Tenemos que abrir los ojos en honor de quienes se los cerraron de<br />
pronto.<br />
No quiero normalidad porque es lo mismo que estar muerto en vida<br />
Porque la mayor violencia es que un adoquín, un semáforo, una<br />
vitrina valga más que una vida.<br />
Es más violenta la pobreza y la desidia del poder petrificado<br />
que humilla, encierra, mutila, desnuda a su gente por pedir dignidad.<br />
No quiero normalidad porque eso sería renunciar a la vida<br />
A cambio de una condena perpetua con olor a endeudamiento<br />
a drogas, angustia, créditos tras créditos, a pensiones de miseria.<br />
Si, la normalidad significa morir poco a poco, la muerte de la<br />
esperanza.<br />
No quiero normalidad porque significa perder lo último que nos queda<br />
La rabia, el último grito desesperado de esa mezquina libertad<br />
Que no es la libertad de los precios, mercados, ni transacciones<br />
bursátiles<br />
Sino aquel último bastión de resistencia que separa a los libres de los<br />
oprimidos.</p>
<p style="text-align: right;">Hugo Norris Gahona</p>
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		<title>El viejo Peter de Hugo Norris Gahona</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 12:33:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El Peter se dispone hacer su rutina normal, acompañado de sus fieles escuderos, Negro, el Máscara y el Pichulo. Eran sus amigos, sus guardianes, y compañeros de viaje. Generalmente su día comienza a eso de las ocho de la mañana, donde se coloca cerca de la placa bancaria de la ciudad. – ¡Buen día jefe!, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El Peter se dispone hacer su rutina normal, acompañado de sus fieles escuderos, Negro, el Máscara y el Pichulo. Eran sus amigos, sus guardianes, y compañeros de viaje.<br />
Generalmente su día comienza a eso de las ocho de la mañana, donde se coloca cerca de la placa bancaria de la ciudad.<br />
– ¡Buen día jefe!, ¿una miradita a las mercedes?<br />
Peter conocía muy bien su oficio, siempre tenía una palabra amable, una entrada jocosa, con cierta zalamería, pero graciosa y cariñosa.<br />
– ¡Buena pinta sacó jefe!<br />
Era gracioso incluso cuando desarrollaba el macheteo diario para juntar las moneditas de la cañita de grapa o bigoteado.<br />
– ¡Caballeros míos, disculpen que les entorpezca e interrumpa su camino!, pero quisiera pedirle una monedita. ¡No les voy a mentir! ¡La monedita es para beber!, así era Peter, no necesitaba andar con dobleces, ni artilugios.<br />
Peter, instalaba su ruco en dos sectores, fuera del terminal de buses de la ciudad y en el sector de la cantera. Ambos lugares estratégicos. En el caso del terminal de buses les quedaba a pasos de la placa bancaria, y el segundo ruco estaba cerca de una Hospedería.<br />
Si bien siempre existía la posibilidad de poder pernoctar, y tener una cama caliente. El viejo Peter, nunca se quedaba más de una noche, nadie sabe realmente por qué, pero sus motivos tendría.<br />
Pese a que Peter era muy afable en el trato con las personas. No era muy de amigos, prefería estar solo con sus fieles escoltas.<br />
Cabe si señalar, que estos tres bribones en más de una ocasión le trajeron problemas al viejo Peter. El Máscara no era de los trigos muy limpios, y a veces les pegaba la desconocida a las personas en la calle, un ladrido fiero, incluso un tarascón.<br />
Hace un par de años caminaba por el bulevar de la ciudad, era tarde por la madrugada, la hora en que comenzaban a cerrar los locales del sector, principalmente bares, pubs y restaurantes.<br />
Un grupo de unos seis jóvenes pasaron por las afueras el Liceo de Hombres que se ubica en dicho paseo, pateando basureros, y botellas. Los Perros de Peter comenzaron a ladrar a los jóvenes, uno de ellos reaccionó con ademán de tirar una piedra, los perros siguieron ladrando. Peter les dijo, ¡ya!, ¡ya! ¡ya! ¡chu! ¡Chu! Uno de los jóvenes, de cabeza rasurada, con bototos y cadenas al pantalón, lo empujo, y le dijo ¡viejo culiao! Peter cayó al suelo, y se golpeó la cabeza. Los Perros se acercaron inmediatamente a ver como se encontraba, preocupados al verlo tirado, con un gesto de profunda humanidad y amistad.<br />
Con la llegada de la Pandemia, unas personas se acercaron a Peter para vacunarle contra la influenza. Le explicaron de que había un virus que estaba expandiéndose por todo el mundo, que se llamaba coronavirus, que era altamente contagioso y que afectaba principalmente a los mayores.<br />
Era difícil saber a ciencia cierta cuantos años tenía el viejo Peter. Se le llama viejo, pero no sabemos qué tan viejo era. Aun cuando el mapa de su rostro señala un largo camino en este mundo. Esto puede deberse a la vida de la calle, el alcohol, y a su constante exposición al sol. Y, por cierto, a su barba cana y abultada, estilo Rasputín, que lo hacía ver mayor.<br />
Como todas las personas de calle, sus vidas resultan siempre un enigma, y se tejían mitos, leyendas e historias. ¡Se dice que!, ¡yo supe que! … él tenía una esposa y lo dejó, que era profesor, que trabaja súper bien, que tenía una oficina. Por supuesto historias que nadie podía comprobar, y tampoco descartar.<br />
En unas de las tantas idas exprés a la Hospedería, una voluntaria extranjera le ofreció barbearlo, él aceptó coqueto la propuesta. Le sacaron varios años de encima. Parecía otra persona.<br />
Uno día cualquiera, tratando de conseguir alguna moneda por cuidar y lavar autos, Peter fue interceptado por carabineros. Le solicitaron el salvoconducto para poder desplazarse en cuarentena.<br />
¡No tengo mi cabo!, dijo de manera clara y sin titubeos el viejo Peter.<br />
– ¡Y tampoco tiene mascarilla!, le dijo el funcionario.<br />
– ¡Usted no sabe que estamos en cuarentena!, solo están autorizadas a salir algunas personas que desarrollan actividades esenciales, y las personas que cuenten con el salvoconducto para fines puntuales y establecidos.<br />
– Mi cabo, yo vivo en la calle con mis amigos.<br />
El funcionario lo miró con escepticismo, estaba afeitado, con ropa limpia, y se infería en su tono que era una persona educada. No le calzaba con el perfil de una persona de la calle.<br />
-¡Va a tener que acompañarme a la comisaria!, lo voy a detener por infringir el artículo 318 del código penal, le decía el funcionario.<br />
-Mi cabo, si quiere me acompaña a mi casa, para que vea con sus propios ojos lo que le estoy diciendo, le decía Peter.<br />
El funcionario hizo caso omiso de la propuesta, y se lo llevó detenido.<br />
Peter no tenía ni cédula, ni el carné de contacto de la hospedería. Nada con lo que pudiera comprobar su situación de calle. Solo contaba con su palabra.<br />
No tenía antecedentes penales, aunque no se sabe si habrá sido detenido alguna vez. Lo cierto es que ese día pasaría la noche en una celda, hasta que se esclareciera y comprobara si era o no una persona en situación de calle. Allí estaba, con cierta cara de aflicción y afirmando para sí ¡el Negro, el Máscara y el Pichulo deben estar preocupados!</p>
<p><a href="http://derechoshumanxs.cl/wp-content/uploads/2021/02/el-viejo-Peter-de-Hugo-Norris-Gahona.pdf" target="_blank" rel="noopener">Descargar PDF</a></p>
<p>La entrada <a href="http://derechoshumanxs.cl/arte/el-viejo-peter-de-hugo-norris-gahona/">El viejo Peter de Hugo Norris Gahona</a> se publicó primero en <a href="http://derechoshumanxs.cl">Derechos Humanxs</a>.</p>
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