HISTORIAS DESOBEDIENTES-CHILE

HISTORIAS DESOBEDIENTES-CHILE

Hijas, hijos y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS A casi 46 años del golpe de Estado que remeció a Chile, sabemos que el trabajo de Memoria, Verdad y Justicia está muy lejos de haber sido concluido: no sólo queda pendiente el fallo de numerosas causas que […] Leer más

Hijas, hijos y familiares de genocidas
por la Memoria, la Verdad y la Justicia

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

A casi 46 años del golpe de Estado que remeció a Chile, sabemos que el trabajo de Memoria, Verdad y Justicia está muy lejos de haber sido concluido: no sólo queda pendiente el fallo de numerosas causas que se encuentran todavía en proceso, sino que además una gran cantidad de criminales entre los más altos responsables de la represión ejercida en esos años están impunes –algunos de ellos con importantes cargos privados y públicos–, y entre las condenas efectivamente atribuidas sólo una pequeña parte responde a la gravedad de los actos cometidos. A ello se suma el hecho de que muy pocos de esos victimarios han manifestado un verdadero arrepentimiento, y aún menos son los que han entregado información para esclarecer casos de violaciones a los derechos humanos que esperan ser resueltos. Hoy en día en nuestro país cualquier persona, ya sea un ciudadano común o, peor aún, un periodista, un mandatario político o un miembro de las Fuerzas Armadas, puede afirmar en los medios de comunicación que “en Chile no hubo violación a los derechos humanos durante la dictadura”, declararse abiertamente pinochetista o defender los principios del llamado “gobierno militar”, sin que esos gestos de negacionismo tengan consecuencias legales o por lo menos implicaciones morales y éticas en el ámbito de la opinión pública.
Por todas estas razones, y porque la incansable lucha por la memoria que han llevado a cabo las organizaciones de familiares de víctimas, de sobrevivientes de la represión, y de activistas de derechos humanos ha dado sus frutos en nosotros, queremos hoy alzar nuestra voz. Una voz inesperada, inconcebible para muchos: somos hijas, hijos y familiares de criminales de lesa humanidad en defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Repudiando las atrocidades cometidas por miembros de nuestras propias familias –con todo lo que eso implica como proceso individual–, adherimos a los principios fundamentales de nuestros compañeros de Historias Desobedientes en Argentina: NOS OPONEMOS absolutamente AL NEGACIONISMO de quienes afirman que “esto no ocurrió” o que tendría alguna justificación posible, y, considerando el largo camino que queda por recorrer en materia de establecimiento de la verdad, de sanción de los culpables y de reconocimiento y reparación de las víctimas, NO NOS RECONCILIAMOS.
Desde posiciones diversas, con relatos de vida muy distintos; con vergüenza, con culpa o con rabia, con pena o con ternura, cada uno de nosotros ha decidido romper con el mandato de silencio que hasta ahora ha reinado entre los perpetradores, tanto civiles como miembros de la “familia militar”. Porque nuestra vulnerabilidad compartida nos da fuerza; porque con el tiempo seremos muchos más; porque sabemos que este proceso histórico nos trasciende; porque no queremos ser cómplices ni testigos mudos de una historia brutal y despiadada; porque nos negamos rotundamente a transmitir este legado a las generaciones futuras, SOMOS DESOBEDIENTES, y tenemos una historia que contar.

Historias Desobedientes-Chile
Marzo de 2019

 

 

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